El lucero del alba, que durante siglos consideramos como nuestro planeta hermano en el gran sistema solar, no es lo que parecía. La exploración europea ha demostrado lo que ya intuíamos o sabíamos: pese a la belleza de su nombre, Venus es en realidad un auténtico infierno que seguirá sin embargo guiándonos de noche y día fuera del camino que no debemos seguir.